Lluvia Coralia
Narrando camino, fe y transformación

capitulo 1- etapa 1
El comienzo del camino
Escribo para sanar
escribo para mantenerme consciente y alerta.
Escribo para no olvidar
escribo para recordar que
a los que aman a Dios,
todas las cosas les ayudan a bien
Aunque la oscuridad
ha intentado rodearme,
lo que permanecido firme en mí.
y me ha sostenido
es Dios,
es mi fe en Él
He sido levantada por Él
cuando no tenía fuerzas,
He recibido su guía
cuando no sabía qué hacer.
Él me ha ayudado
y me ayuda a continuar
Hoy quiero compartir mi historia
y quizá te inspire.
espero que sí.
Te contaré experiencias que forman parte de lo que soy hoy.
Hubo momentos de luz,
y también de oscuridad
pero desde el comienzo,
desde el comienzo
yo sabía
que no estaba sola en el camino.
etapa 2.
El rio que me llevó
En ésta historia no hay capítulos
son etapas.
Hay etapas que no se olvidan,
recuerdos que permanecen con nosotros
no porque uno quiera aferrarse a ellos,
sino porque quedaron grabados en la memoria
como si el tiempo se hubiera detenido allí.
Uno de esos momentos ocurrió cuando era niña, en un río.
Sí, en un rio.
Aquel día no parecía diferente a los otros. Pero en un instante todo cambió.
El agua dejó de ser juego
y se convirtió en algo más fuerte de lo que yo podía controlar.
Recuerdo la sensación de perder el equilibrio,
de no tener dónde sostenerme,
de ser arrastrada por una fuerza que no entendía.
Hubo confusión,
miedo,
y ese instante
en el que
todo parece ir demasiado rápido
y al mismo tiempo demasiado lento
El rio me llevó
Me encontraron, horas más tarde
colgada de una rama.
Hubo una intervención de Dios
por mi vida
fui rescatada del rio que me llevó.
fue una marca en mi vida, imposible de olvidar
Tenía 5 anos
Con los años he entendido que ese río no fue solo agua.
Fue también una lección temprana de que
la vida puede volverse intensa, inesperada, pero no definitiva.
La verdad es que,
una certeza siguió permaneciendo conmigo...
No estoy sola en el camino.
CAPÍTULO 3
El dragón de fuego
Y no es la primera vez que en mi vida algo parece salirse de control.
Recuerdo otra escena… yo tendría unos seis años.
Mi papá era el telegrafista del pueblo: Santa Bárbara de Maturín, en Venezuela.
En ese tiempo, la oficina de telégrafos era vital. Era la conexión con el mundo.
Por allí llegaban noticias, mensajes, alertas…
era la forma en que las personas tenían noticias de familiares y de lo que estaba pasando lejos de ellos.
La oficina del telégrafo funcionaba en el garaje de mi casa.
Ese día, mis padres estaban conversando.
Yo estaba allí, en medio, como una niña pequeña que solo observa todo.
Tomé una caja de cerillos que estaba sobre la mesa.
Siempre me llamaba la atención el sonido, el movimiento…
El sonido de esa "cajita" la curiosidad de niña.
Entré a la oficina de telégrafos de papás y empecé a jugar a escondidas,
imaginando que los palitos eran personas, de repente uno de los cerillos se encendió.
Me asusté. No sabía qué hacer.
Y en ese impulso, lo lancé al cesto de basura… lleno de papeles.
En segundos, el fuego empezó a crecer.
No entendía la magnitud, solo sentía miedo., Y corrí.
Cuando todo terminó… la oficina del telégrafo estaba destruida.
El lugar desde donde mi papá conectaba a todo un pueblo con el mundo … había desaparecido.
Y yo estaba viva.. Era solo una niña de seis años.
Con el tiempo he entendido que muchas experiencias de la vida,
no se tratan solo de lo que ocurre,
sino de lo que despiertan dentro de nosotros con el tiempo.
Y en ese sentido, este recuerdo me ha enseñado a ser más consciente,
más cuidadosa, y más presente.
Hoy lo veo como parte de mi camino de transformación.
No como el fuego que destruye,
sino como el fuego Divino que purifica, forma y transforma.
CAPÍTULO 4
El presente que entiende el pasado
Hoy, cuando miro hacia atrás, no veo solo recuerdos sueltos de mi infancia.
Veo un hilo que ha estado presente todo el tiempo, incluso cuando yo no era consciente de él.
El río, el fuego, los momentos de incertidumbre…
no son solo episodios aislados de mi vida.
Son señales de un camino que me ha ido formando,
muchas veces sin que yo pudiera comprenderlo en el momento.
Y ahora estoy aquí.
En el presente. Con una conciencia distinta, nueva.
Sigo en un proceso de vida que me ayuda a entender el propósito al que fui llamada.
Sin rendirme ni debilitarme
Recordándome siempre que he sido sostenida antes…
y que no es la primera vez que atravieso procesos difíciles.
Escribo esta historia desde la perfección, sino desde el proceso.
Desde el lugar donde estoy aprendiendo a permanecer de pie,
incluso cuando no todo dentro de mí se siente estable.
Los capítulos anteriores de mi vida me han traído hasta aquí
Y hoy entiendo que no eran solo recuerdos, sino formación.
No eran solo experiencias, sino preparación para colaborar con el Eterno
Hoy sigo aquí. Viviendo. Aprendiendo
y entendiendo que mi historia solo me estaba trayendo hasta este momento.
Dios es fiel y su llamado sigue latente en mi vida.
CAPÍTULO 5
Cuando todo de detuvo
Era sábado, 4 de abril. Una mañana normal. Tenía planes simples: ver a mi hija,
abrazar a mi nieto, compartir en familia. Pero por dentro yo venía en otro ritmo.
Llevaba semanas trabajando sin parar, hubo en mí, una explosión de creatividad.
Esa mañana pensé: “Me falta un detalle más en mi diseno"
Ese detalle se convirtió en una hora.
Cuando me di cuenta, ya iba tarde. Me metí a bañar rápido, salí con prisa… y en un segundo, todo cambió.
Resbalé...Caí.
Me golpeé fuerte. Sangre. Confusión.
Todo se detuvo. Emergencias, dolor, hinchazón y una pausa total.
Mi cuerpo me obligó a parar; luego una lesión apareció en mi labio inferior,
haciendo muy difícil el poder hablar, comer, cantar... Mi vida.
Y por primera vez en mucho tiempo, no podía hacer lo que normalmente hago.
Todo fue interrumpido. Todo se detuvo.
Una parada en el camino.
CAPÍTULO 6
El proceso del ahora
Venía de la caída. De un momento que no solo me hizo resbalar…
sino detenerme.
Mi cuerpo tuvo que parar.
Y con él, todo lo que era parte de mi vida: hablar, cantar, expresarme.
Mi voz… casi en pausa.
Lo que antes era natural, ahora era difícil.
Lo que antes fluía, ahora dolía.
Y sin darme cuenta, entré en un proceso
En el silencio… Alguien llamó y me habló del profeta Daniel, a él le fue revelada una palabra de Dios
y a pesar de la situación difícil que atravesaba entendió la visión que Dios le dio.
Comprendió. Comprendió que lo que estaba viviendo no iba a cancelar su destino declarado.
El proceso viene a prepararte…
La palabra venida de Dios es ésta:
“No tengas miedo.” “Desde el primer día que dispusiste tu corazón para entender,
tus palabras fueron oídas. “Por eso he venido.”
Y entonces le pregunté, desde lo que estaba viviendo:
Como que, "he venido? ¿Vienes en medio de la enfermedad? ¿Vienes en medio del "conflicto grande?
¿En medio del problema… y no en la paz?” Y El dijo: “Yo soy la paz.” “Yo traigo entendimiento a quien me busca…
y tú me buscaste.”
El proceso no es abandono de Dios
Es cercanía. Dios está con los que le buscan.
El proceso no es oscuridad sin sentido.
Es el espacio antes del amanecer.
El proceso es ese lugar donde eres llevado…
no para perder, sino para entender.
Para entender cuánto eres amado.
Para descubrir que Él responde.
Para descubrir que Él escucha.
Para descubrir que El viene en el momento de dificultad...
El proceso llega para afirmar que Él es galardonador de los que le buscan.
DIJO: “Haz lo mejor que puedas…
y brilla.”, “Estoy en ti.”
El proceso viene a formarte y a transformarte en la persona que solo Dios sabe que eres.
Sí te dejas...
CAPÍTULO 7
La voz que nace del camino
Después del proceso, algo inevitable ocurre: la voz se fortalece.
No es una nueva voz
Una voz que se forma en el camino, en la vida, en cada experiencia vivida, en cada silencio, en cada aprendizaje.
Es la voz que nace de haber sentido, de haber caído, de haberse levantado… de haber entendido.
En mi historia, la voz siempre ha estado presente.
Ha sido mi herramienta, mi oficio, mi expresión.
Una voz que ha interpretado personajes, que ha dado vida a historias y a letras de canciones
Una voz que ha narrado, que ha enseñado, que ha cantado.
La voz que ha pasado por el arte del doblaje, por los documentales, por las canciones…
la voz que ha hablado a niños, llevando lo más simple, lo más puro, lo esencial.
Pero también…
la voz que ha callada
Porque hay cosas que solo se forman en silencio
Hay verdades que nacen primero dentro, antes de poder ser expresadas.
Y es ahí, en ese camino completo —voz y silencio, expresión y proceso— donde nace algo diferente.
Una voz transformada
Una voz que ya no busca solo comunicar, sino transmitir vida.
Una voz que entiende que todo lo que ha hecho y aprendido,
todo lo que ha vivido, no fue casualidad… fue preparación.
Preparación para este momento:
ser una voz que expresa lo eterno desde lo vivido
Es la vida hablando a través de mí.
Y entonces comprendes que tu voz —en todas sus formas—
no era solo talento… era camino.
Un camino que te trajo hasta aquí:
a reconocer que todo lo que has sido, todo lo que has hecho, todo lo que has atravesado…
dio a luz a una nueva voz.
Una voz que seguirá expresando, creando, enseñando, cantando…
mientras haya aliento en este cuerpo.
Porque esta voz ya no nace del intento,
ni del esfuerzo,
ni de la búsqueda…
nace de la vida.
CAPÍTULO 8
La voz que nace de El
Después de que la voz nace del camino…
llega una revelación aún más profunda:
la voz no solo nace de lo vivido,
nace de Él.
Porque todo lo anterior —el proceso, la transformación, la expresión— conduce a este punto:
la conexión.
Una conexión que no es teoría,
no es religión,
no es esfuerzo humano…
es origen.
En mi vida, siempre entendí la voz sólo como una herramienta,
como un talento desarrollado,
sólo como una capacidad que podía crecer con práctica y disciplina.
Pero hay algo que no vino de mí.
Mi voz cantada… no nació conmigo.
No era algo que naturalmente poseía.
Fue Dios quien la dio.
Fue Él quien la despertó.
Fue Él quien la desarrolló en mí.
Y eso me enseñó algo que va mucho más allá del canto:
hay dimensiones de la voz que no se aprenden… se reciben.
Pero incluso eso no es lo más profundo.
Porque la voz de la que hablo ahora
no es solo la que canta,
ni la que interpreta,
ni la que enseña…
es la voz que expresa la Palabra que cargo dentro de mí.
Es la expresión de Él en mi vida,
fluyendo hacia otros.
Ya no se trata de lo que sé decir,
sino de lo que Él quiere decir a través de mí.
Y entonces recuerdo a Juan el Bautista, quien fue llamado
“la voz que clama en el desierto”.
No fue reconocido por sí mismo,
sino por lo que portaba.
Él no era el mensaje…
era la voz del mensaje.
Y ahí todo cobra sentido.
La conexión verdadera
es permitir que Él tenga expresión en ti.
Es rendir la voz.
Es soltar la propiedad.
Es dejar de hablar desde uno mismo,
para comenzar a hablar desde Él.
Aquí la voz cambia de naturaleza.
Ahora nace de la fuente.
De una vida conectada.
De una comunión real
De una relación que no se interrumpe.
Un Flujo de lo eterno tocando lo temporal.
Tu voz
no es solo para expresarte…
es para manifestarlo a Él
Y que Él sea escuchado
El es el camino, la verdad y la vida.
CAPÍTULO 9
El es todo y todo es en El
Después de la conexión…
después de que la voz nace de Él…
después de comprender que la expresión no es solo humana sino divina…
llega un lugar inevitable en el camino:
la entrega.
No como renuncia forzada,
sino como reconocimiento profundo.
Porque cuando has caminado el proceso,
cuando has sido formado en el silencio,
cuando has descubierto tu voz en el camino,
y cuando has entendido que esa voz proviene de Él…
ya no queda espacio para la separación.
Todo conduce a esta verdad:
Él es todo, y todo es en Él.
No es una idea.
No es una filosofía.
No es una construcción teológica.
Es una realidad que se revela en la vida.
Él está en todo,
y en todos.
Y todo lo que existe encuentra su sentido en Él.
La voz entonces deja de ser solo expresión,
y se convierte en testimonio de esa realidad.
La conexión ya no es un momento,
es un estado de existencia.
Y desde ese lugar, la voz entiende su propósito más alto:
hacer que Él sea escuchado.
Porque si la voz nació del camino,
y si la conexión la hizo fluir desde Él,
entonces la entrega es el reconocimiento de que nunca fue tuya.
Tu voz es suya.
Y todo lo que eres encuentra sentido en esa verdad.
Aquí la entrega es volver al origen.
Es reconocer la fuente.
Es descansar totalmente en Él;
Y entonces todo encaja:
Él es el camino.
Él es la verdad.
Él es la vida.
No como conceptos separados,
sino como una sola realidad viva que lo sostiene todo.
Juan 14:6
En este punto, la vida deja de ser búsqueda
y se convierte en permanencia.
La voz ya no intenta alcanzar a Dios…
porque entiende que siempre ha estado en Él
Ya no hay separación.
Somos uno
En Él.
Y en esa verdad, la voz encuentra su descanso,
su sentido,
y su propósito eterno:
ser eco de lo que ya es absoluto.
CAPÍTULO 10
Vida en Plenitud- Sentada en lugares celestiales
Después del camino… después del proceso…
después de la expresión la conexión y entrega
entendí mi posición en Dios.
Colaboradora en su propósito eterno
Reconciliando al mundo con Él
en lo que se me asignó, como parte de su cuerpo
Sentada en lugares celestiales.
conociendo mi identidad
en descanso.
Viviendo en plenitud de vida
caminando en lo establecido
La presión puede existir, pero ya no define.
Las circunstancias pueden moverse, pero no gobiernan.
Porque la vida en Cristo no es escape de la realidad,
Es una realidad espiritual gobernando lo natural.
Alcanzando la altura del varón perfecto
Dando fruto
y conectados a
la fuente.
La plenitud de vida es disfrutar al Padre eterno
continuamente en la vida.
Nos llamó amigos,
ahora nos llama HIJOS
Estamos completos en Él. (Colosenses 2:10)
Gobierno interno, dominio propio,
la ley del Espíritu de vida operando desde dentro,
guiando y transformando,
Ya no se vive desde la presión del sistema externo,
sino desde la conexión con la fuente eterna.
Cristo encarnado en cada uno
caminando en lo consumado
en lo establecido por Él
creciendo y manifestando su Gloria celestial.
Lo anterior encuentra su sentido:
el proceso formó,
la voz nació,
la conexión reveló,
la entrega alineó…
y ahora la vida en plenitud, simplemente fluye.
porque la vida de Cristo me gobierna
hasta que abandone este cuerpo terrenal.
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