La vida es un tema consistente, central y fundamental en toda la narrativa bíblica, para entender el verdadero propósito de Dios en la Tierra.
Una vez creados los cielos y la Tierra por la Vida infinita, aparece La Luz en el primer día de la creación bajo su Suprema orden y las tinieblas son disipadas, porque todo lo que El habla produce vida, porque El es la Vida. El Padre bueno, encerró Su vida en un misterio y lo llamó Cristo, su hijo ESPÍRITU, Unigénito y Amado.
La vida De Dios se encarnó en Jesús para hablar Luz a la humanidad, convirtiéndose no sólo en La Luz del mundo sino también en el primogénito de muchos que reflejarían su Luz.
A manera de sombra, tipo y figura, este misterio, la Vida De Dios, estuvo oculto desde el Génesis hasta Apocalipsis, el libro lo testifica. Estuvo representada en un árbol en el jardín del Edén y ahora habita en (within) todos los que le recibimos, en Fe, para llamarnos hijos y ser parte de la familia De Dios: Nacimos de nuevo, se nos impartió Su Vida, la Vida Eterna y abundante, para disfrutarla conectados siempre a Su Fuente.
Como en el Génesis, estábamos en tinieblas y oscuridad espiritual cuando la Palabra de Vida, la Luz, llegó; Creímos, y resplandeció en nuestros corazones para iluminarnos y conocer la Gloria De Dios a través de Jesucristo y su ejemplo. El habló a nuestro espíritu y le dio Vida y Luz para ser luminarias en el mundo.
De los Cielos.
Coralia Torrealba.
Miembro de la Comunidad virtual «Transformados en Cristo»
