La vida en Cristo es descrita en la Palabra de Dios como una carrera. El apóstol Pablo declaró:
2 Timoteo 4:7 «He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardadora fe.»
El hijo es la razón o meta de la carrera, que ya ha sido ganada porque El nos habita y salió vencedor! Ya hemos recibido la recompensa, el premio mayor, por haber creído en su obra redentora: Cristo en nosotros, la mejor herencia y sacerdocio.
Esta carrera es espiritual y consciente; es larga y requiere entrenamiento y paciencia
Hebreos 12:11 «…Y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante»
1a. corintios 9:24 ¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero solo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan.
Durante ésta carrera de la vida, debemos…
- Permanecer enfocados en Jesús, el autor y consumador de la fe, nuestro ejemplo a seguir.
- Estar confiados, ser pacientes y bajar la velocidad.
- Evitar tomar atajos.
- Evitar las distracciones y estar atentos a los obstáculos.
- Estar conscientes de que tendremos días duros y tramos difíciles.
- Estar preparados para las resistencias, necesarias para fortalecerte y ayudarte a vencer.
- Resistir a lo que pueda detenerte para llegar a la meta
- Disfrutar el recorrido que El anticipó para nosotros.
- Agradecer por la victoria, porque llevamos al victorioso en nuestro ser.
De los cielos,
Lic. Coralia Torrealba
