La vida suprema y eterna creó dos “hábitat”: Los cielos y la Tierra. En la biblia encontramos que el planeta sólo tenía “aguas” y no tierra; Dice en Génesis 1:1 «el espíritu de Dios se movía sobre las aguas «, estaba vacía y sin forma.
“Hágase la Luz”, lo primero que pronunció Dios; y luego la separó de la oscuridad.
En el segundo día hizo el Cielo y lo puso entre las aguas que había dividido en la tierra.
En el tercer día apareció la vida, brotó la tierra, creció la hierba, plantas con semillas, árboles y frutos.
En el cuarto día Dios hizo dos grandes lumbreras, la mayor que gobernaría el día, el sol, y la otra más pequeña para la noche: la Luna.
En el quinto día el agua produjo vida animal en el cielo, el mar y tierra. La tierra también lo hizo: animales domésticos, animales salvajes, y criaturas que se arrastran.
El sexto día Dios creó a la humanidad, varón y hembra, a su imagen y parecido; Le dio gobierno sobre todo lo creado en el cielo, tierra y mar.
En el relato bíblico la luz representa la encarnación de Cristo en un mundo que navegaba en la oscuridad, la religiosidad, la idolatría y la mentira. Jesucristo, “La Luz del mundo”, vino a separar lo bueno de esa influencia equivocada, a interceder y a dividir, para traer la vida.
Cristo es la Resurrección, la vida Eterna, la esperanza de multiplicación y el sol de justicia; Es la inmensidad del cielo, el agua y la tierra prometida; El misterio escondido por tiempos y edades.
La luna, su amada, refleja su luz y proyecta su naturaleza celestial en la tierra.
Lic. Coralia Torrealba
De los cielos.
Miembro de la comunidad virtual Transformados en Cristo.
