La mente es un cúmulo de ideas, conceptos, predisposiciones y fortalezas que están bajo un sistema operativo o configuración que es resultado de creencias y enseñanzas recibidas por nuestros padres, la sociedad y las experiencias vividas, que influyen en nuestro carácter y personalidad durante la vida.
Los pensamientos son elaborados en la mente. Tenemos aproximadamente 60.000 pensamientos al día y la mayoría de ellos no contribuyen con nuestro progreso, son negativos, y su fin son destruirnos. Los pensamientos negativos son acusadores, se repiten constantemente desde el subconsciente y no nos permite avanzar y llegar a nuestro destino.
Los pensamientos son renovables.
El miedo, la angustia, el «no puedo, la ira, el odio, el materialismo, la rabia, la depresión, los complejos, la tristeza, adicciones, fobias…Pueden ser sustituidos conscientemente, por lo verdadero, lo honesto, lo puro, lo amable, lo justo, lo bueno, lo amoroso, lo excelso, que ya está en nosotros.
La renovación de la mentalidad es una acción voluntaria, controlada y consciente.
La renovación de la mentalidad consiste en crear pensamientos nuevos y positivos que deben construirse con disciplina, constancia y entrenamiento, dirigidos y enfocados en quien ya somos en Dios, derrotando los pensamientos viejos que nos agobian, nos persiguen, nos castigan y no nos dejan ver el poder interno que poseemos para crear lo que deseemos. Dejemos ya de sabotear la vida hermosa que hemos recibido y de culpar a los demás por nuestros fracasos, asumamos la responsabilidad.
Tenemos que cambiar!
Sí se puede cambiar, empieza enamorándote de quien eres, de tus posibilidades, de los talentos que has recibido y sé agradecido; Mírate con ojos de bondad porque Dios te ama infinitamente y quiere expresarse a través de tí.
El cambio es un proceso.
El cambio debe ocurrir de adentro hacia afuera y no será rápido; Primero debemos quererlo, entenderlo, decidirlo, concientizarlo y accionarlo, creando nuevos patrones de pensamiento conforme al ser nuevo que se está transformando y siempre… siempre, revisando lo que se piensa. Cada día es una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.
La mente tiene que ser hecha nueva.
Somos colaboradores de Dios para hacer real lo que ya se nos dio, para manifestar la Vida con una mente nueva y cultivada, participando dinámicamente en el proceso de transformación hacia lo Divino, lo perfecto, lo superior, lo Superlativo.
Cree que el cambio es posible, olvídate del pasado y vive Hoy.
Coralia Torrealba.
De los Cielos.
Miembro de la comunicación virtual «Transformados en Cristo»
